EN MARCHA HACIA EL PROGRESO
CAPITULO V
Hemos dicho, en otra parte, que la falta de vías de comunicación era el verdadero escollo que debía salvarse para impulsar el desarrollo de Zapallar.
No obteniéndose el ferrocarril, tantas veces ansiado y solicitado, debían cifrarse todas las esperanzas, en el viejo y polvoriento camino que ya había dejado de pertenecer a la historia para enmarcarse en la visión de un devenir pleno de esperanzas e ilusiones.
Hijos del camino, o mejor dicho, padres ignorados del progreso, fueron todos los que con su voluntad inquebrantable, empuñaron el pico, la pala o el hacha e hicieron llegar a El Zapallar, la arteria que renovaría constantemente, la aspiración de sus viejos y nobles pobladores.
De entre ellos surgieron dos figuras, Juan y Luciano Godoy, que habrían de personificarlos y sintetizarlos de de una manera admirable. Identificados con las necesidades imperiosas del trasporte de pasajeros habría de aunar sus esfuerzos, volcar sus corazones y dedicar su vida a la consecución de un ideal que luego los consagraría con el mérito justísimo de la fama. Hoy en día, quien habla de los hermanos Godoy, habla del camino al Zapallar, y según se dice, conocen a éste como las palmas de sus manos.
Cuando nadie conseguía llegar a El Zapallar p Resistencia, ellos lo hacían sorteando dificultades incontables y aún cuando algunos nos tachen de exagerados, diremos que eran éstas realmente inverosímiles.
Ya en el año 1917, Juan Godoy con sus pequeños ahorros, consiguió un cochecito con el que se animó a competir con su ex patrón, rebajando el precio del pasaje a $150 el viaje expreso.
Hasta el año 1952, siguió este servicio, modificándose solamente el precio del pasaje, que quedó en $120. A partir de este año, los hermanos Godoy consiguieron cambiar su coche, por un colectivo tipo convertible de los llamados bañadera, rebajando el pasaje a $30 por persona.
Este colectivo habría de hacerse famoso por la odisea que comprendía cada vez que realizaba el trayecto de Resistencia a Zapallar o viceversa. Para darse una idea, de lo que realmente era, habría de leer un artículo publicado en la revista “Mundo Ford”, que edita la firma que fabrica los autos ford y que se sintetiza con el título: “El Ford submarino de Zapallar”
En efecto, la “bañadera” de los hermanos Godoy, tenía un nombre impropio, ya que le pusiera en autor de tan original nota, era el más apropiado y si no veamos por qué tomando unos párrafos del artículo mencionado, dice así:
“En la época lluviosa del norte, los ríos se desbordan y aumentan su cauce, obligando al río Quiá a crecer mucho más que el puente que un optimista diseñó para los tiempos de seca. Este inconveniente no es ninguna razón para que el señor Godoy se quede tranquilamente en Resistencia o Zapallar tomando mate o arrimando bochas, pues el viaje se realiza lo mismo, y al llegar al Quiá, no siendo posible pasar por sobre el agua ni por el aire, pasa sencillamente por debajo del agua.”
Ahora explicaremos de qué forma se pasaba el mencionado río. Al llegar a su orilla, se hacía bajar a los pasajeros y se los pasaba al otro margen en una sencilla y peligrosa balsa, que estaba construida con dos tambores vacíos de 800 litros y algunos tablones, luego se sacaba el aceite del motor, la nafta y algunas herramientas, se ataba al colectivo una gruesa soga, haciendo pasar el otro extremo a la parte contraria del río, donde se la ataba a dos yuntas de bueyes, estos nobles animales eran los mejores aliados de la empresa Godoy, pues a los pocos instantes, se veía sumergir al colectivo y desaparecer de la vista de los ocasionales espectadores, para emerger al otro margen, más renovado y hermoso con el baño generoso del Quiá.
Por estos años se corrió una famosa carrera de automóviles, que habría de significar una notable propaganda en pro del conocimiento de El Zapallar y serviría para demostrar la necesidad de emprender, de una vez por todas, la obra vial, que reclamaba la importancia de un rico territorio argentino.
Los coches fueron convenientemente preparados, pues se sabía, que era una verdadera carrera de obstáculos, en que los “peludos”, “tacuraces” y troncos del camino, serían los peores enemigos del recorrido que se pensaba marcar.
Los corredores anotados en esta estupenda carrera fueron los señores Ángel Wolmann y Sánchez Hubia con coche Ford, Benigno Martínez y Juan Silva con Ford, Mario Gorostegui y José Goya con Rugby, Juan Godoy y Sánchez Rama con un coche especialmente preparado y varios otros.
La carrera se largó de Resistencia, el día 8 de julio de 1926 a las 8 de la mañana, empleando un tiempo excepcional, ya que primero en llegar a El Zapallar y que lo hiciera en 10 horas y 42 minutos, debió entablar una encarnizada lucha con el segundo que llegó a las 10 horas 59 minutos.
La segunda etapa, Zapallar Resistencia, que debía largarse a las 8 horas de la mañana siguiera, debió posponerse por una hora, debido a que los motores no querían arrancar en razón del mucho frío que hacía.
El primero en llegar a Resistencia fue el señor Juan Godoy que lo hizo a las 12 horas y 33 minutos, ganando la carrera en un tiempo de 5 horas y 35 minutos entre las dos etapas, verdadera proeza, si se tiene en cuenta los coches que corrían y los obstáculos realmente fantásticos que debieron salvar.
Como saldo favorable de esta competición, quedó el interés que demostró el gobierno en mejorar el camino natural o “de huella” que existía, por intermedio del Ministerio de Obras Públicas. Este ministerio, en efecto, comisionó al ingeniero Rodríguez Bernal para hacer un estudio previo del camino. Del informe del ingeniero Bernal, se sacó como esencia la gran necesidad que había de reparar y modificar el camino trazado; a tal efecto se destinaron $126.000 para su rectificación y terraplenes necesarios, con sus alcantarillas y puentes correspondientes. El encargado de realizar estos trabajos, fue el mismo ingeniero que efectuara el estudio del camino.
Primero se hizo un tramo de 40 Km., en cañada Foschiatti, luego un segundo tramo en el arroyo Ortega, un tercero en la picada Guaycurú y un último en Campo Varela. También se construyeron dos nuevos puentes en el río Quiá con un corte terraplén, un puente en el campo Romayali y varias alcantarillas con cortos terraplenes abovedados en Las Selvas, Cañada Mala, Cañada Anello Campo Fecchio.
Desde el año 1925, la Asociación Agrícola Ganadera y posteriormente la Comisión de Fomento de El Zapallar, llevaron a cabo una obra meritoria y loable desde todo punto de vista, ya que dotaron a la colonia de una serie de adelantos interrumpidos y bregaron constantemente por la cristalización de todas las iniciativas de progreso.
Una de las primeras adquisiciones, fue la compra de un equipo caminero completo, que importó $ 7000 y con el que se abovedaron las 50 cuadras del pueblo, dotándolas también de alcantarillas adecuadas. Se limpió y emparejó un terreno de 500 metros de largo por 300 de ancho, con destino a campo de aterrizajes. Se reparó el puente del Río de Oro que con el correr de los años se había deteriorado.
Se construyó y se conservó los caminos dentro y fuera del ejido de la colonia. Dentro del referido ejido, se construyeron y conservaron 29.100 metros lineales de caminos y 10 alcantarillas. Fuera del mismo se construyeron 9.000 metros de caminos y varias alcantarillas, costeadas por suscripción popular. En cuanto al camino a Resistencia, se construyeron 8000 metros con sus respectivas alcantarillas, con fondos donados por la gobernación y vecinos de El Zapallar y Resistencia. Se hicieron, en distintos puntos de la colonia, 1.500 metros de desagüe. Se construyó un matadero adecuado, en el que se podía faenar varios animales por vez, debido a sus comodidades, higiene y capacidad. Se delineó el cementerio y se mensuró el terreno para panteones y fosas comunes, también se construyó un gran pozo.
En cuanto a la plaza pública, se la delineó, se la arboló y se la alambró, también se le agregó mejoras tales como bancos, juegos infantiles, pozos de agua semisurgente, etc.
Según un resumen de la obra vial efectuada por la Asociación Agrícola Ganadera de Fomento de El Zapallar, se habría realizado lo siguiente:
ASOCIACION AGRICOLA GANADERA
Trabajos realizados en construcciones de caminos y puentes desde el año 1920 hasta el año 1929 por la Asociación del epígrafe
Camino a Resistencia
Año 1928:
· construcción de alcantarilla frente al lote Valenzuela $ 80.000
· Terraplenes frente a Bubrosky $ 240.000
· Terraplenes frente a Giordano y Zapata $ 150.000
Camino a Puerto Zapallar:
Año 1926:
· Puente sobre Río de Oro “Campo Winter” $ 600.000
Año 1928:
· Camino sobre Schulz y Stieg $ 600.000
· Camino entre Fidani y Guerrero $ 400.000
Año 1929:
· Camino frente a lote Miño (Abovedam) $ 270.000
Camino a Kilómetro 90:
Año 1929:
· Camino entre Enulat y Almirón $ 700.000
· Camino entre Livas y Enulat $ 200.000
· Arreglo zanjón camino a Estancia Bermejo $ 200.000
COMISION DE FOMENTO DE EL ZAPALLAR
Trabajos realizados en construcción de caminos y puentes, desde el año 1934, patrocinados los mismos por la Comisión de Fomento y con el aporte de la Gobernación y vecinos de esta y Resistencia
Camino a Resistencia (Fuera del ejido)
Año 1930:
· En construcción de alcantarillas y abovedamiento en el tramo del camino a Resistencia, se invirtió la suma de $ 7.384,65.
Año 1931:
· Abovedamiento y construcción de alcantarillas en los pasos denominados “La médica” y “Las Selvas”, se invirtió $ 800.
Año 1933:
· Arreglo y terraplenes con alcantarillas en paso Las Selvas y Verón, se invirtió $ 800.
Camino a Puerto Zapallar:
Año 1933:
· Camino (abovedamiento y construcción de alcantarillas) desde frente a Piecq hasta frente Humada, se gastó $ 500.
En la presente lista no se enumeran los trabajos hechos en abovedamiento, construcción de alcantarillas y desagües efectuados dentro de las 8.000 hectáreas que corresponden al ejido de esta comisión.
En la construcción del matadero, se invirtió $ 1.800.
Se realizaron otros trabajos más, como ser delineación del cementerio, plantación de árboles en la plaza, etc. Que contaron con el auspicio del pueblo y el apoyo material de comerciantes e industriales.
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